Escoge unidades directamente ligadas al beneficio: horas de disponibilidad, piezas conformes, kilovatios‑hora ahorrados, kilómetros recorridos, temperatura mantenida o lúmenes entregados. Evita métricas fáciles de manipular o altamente volátiles. Define reglas de exclusión para eventos fuera de tu control y usa orígenes de datos confiables y trazables. Considera estacionalidad, cargas pico y vidas útiles. Revisa mensualmente variaciones y acuerda ajustes transparentes. Cuéntanos qué unidad emplearías hoy y qué datos necesitas para confiar en su medición cotidiana, sin conflictos.
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